EL SECUESTRO DE LA DEMOCRACIA

por | 17/Ago/2017 | Actualidad

Por: Teresa Borges*

No obstante parecer haberse calmado la situación de inconformidad en el país, lo cierto es que continua el bombardeo de opiniones de miles de ciudadanos, expertos, políticos, en fin nadie se calla haciendo uso del resquicio de democracia que nos queda.

Hago un esfuerzo encomiable por leer todo, analizar cada opinión con respeto y tolerancia, las disidencias, así como las distintas propuestas.

Todas tienen algo de razón.

Analizando y mientras la mente divaga en la búsqueda de una alternativa viable, me vino a la memoria un documental sobre el secuestro, y sorpresivamente, establecí el símil.

Cuando secuestran a un ser humano, violentan sus derechos individuales más sagrados. Obvio, inimaginable que el secuestrado renunciara al derecho a la vida, y seguramente para ello tendrá que negociar principios y valores tan solo para sobrevivir y mantener la esperanza de la libertad.

No deja de creer ni de importarle cuidar y mantener sus valores y principios, eso nunca, pero ante una situación de vida o muerte, de sobrevivencia simplemente tiene dos alternativas: se deja morir y con su muerte cree dignificar los valores y principios que no quiso negociar o ceder momentáneamente; o, los relaja, vive, sobrevive, y se aferra a una esperanza, a una quimera que ni siquiera certeza tiene de verla florecer.

Lo único cierto ante esta alternativa, es que si logra vivir podrá continuar luchando para que prevalezcan esos principios fundamentales que vio  pisoteados en un momento, que tuvo que ceder, pero al final rescató…  y aún más sembrar.

Creo que discutir cual es la mejor alternativa en nuestro país en la actual situación, es elegir entre que el secuestrador logre matarnos o nos produzcan la muerte por decisión propia, o sobrevivir luchando, aferrándonos al pequeño halo de esperanza de ver un futuro de vida.

Esa es nuestra lucha actual. La secuestrada es la democracia con todo lo que ella implica. La decisión la dejamos morir o luchamos en cada espacio para que logre sobrevivir y luego una vez bañada, limpia de las impurezas del secuestro, alimentada con los sueños de todos, verla renacer fuerte y tenaz. Libre la democracia y fortalecida en los valores y principios que anhelamos y que deben regir una sociedad plenamente civilizada.

* Abogada egresada UCAB estudios postgrado derecho mercantil y maestría procesal civil y de doctorado miembro del instituto panamericano de derecho procesal, profesora de postgrado grado en la Univ. Santa María y Pregrado UCV. Ex relatora corte primera Contencioso Administrativo, Co proyectista de la ley arrendamiento 1999

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