Rosneft y el juego de la papa caliente.

por | Mar 30, 2020 | Actualidad

No solamente es difícil, sino imposible y hasta irresponsable formular una opinión sobre una situación jurídica que derivaría de una relación contractual sin tener a la mano los textos contratos a que se contrae y menos aún si tampoco se tiene conocimiento de los detalles, así que lo que a continuación es expresa no deberá entenderse como una opinión jurídica sino a lo sumo como una aproximación de como yo abordaría el estudio si tuviera conocimiento y la documentación correspondiente al caso del supuesto abandono de las operaciones en Venezuela de la petrolera rusa Rosneft y que según las noticias en las redes habría vendido sus activos al Estado ruso o a otra compañía que sería entera propiedad de éste.

El caso es que desde que en febrero autoridades de los Estados Unidos sancionó a Rosneft Trading SA y luego a TNK Trading International SA (ambas al parecer registradas y con domicilio en Suiza), la valoración de Rosneft seguramente se vio afectada de forma tal que su directiva y sus accionistas, que ha de mencionarse no solo es el estado ruso sino que tienen importante participación otros grupos económicos, pudieron haber evaluado tal impacto en el valor de la sociedad, así como los efectos de las sanciones que pudieran tener más allá de la afectación de las referidas sociedades.

Como si lo anterior no fuera suficiente, días después de la sanción a Rosneft Trading ante la pandemia que coronavirus COVID-19 que azota el plantea, los precios del petróleo han descendido notablemente lo que habría sido otro aspecto a evaluar en la toma de alguna decisión sobre la conveniencia o no de continuar las operaciones en Venezuela y con su régimen, que demás está decir que tiene una aproximación principalmente patrimonial, y luego, como si aún las condiciones para una tormenta perfecta para la afectación en el valor de una empresa petrolera no bastasen, el 26 de marzo de 2020, se anunció que el Fiscal General de los Estados Unidos de Norteamérica habría presentado ante el poder judicial de dicho país una acusación –Superseding Indictment– contra Nicolás Maduro y otros por cargos de narcoterrorismo, acusación en la que expresamente se menciona a la petrolera venezolana PDVSA en relación a esta causa, así como en otras acusaciones criminales contra funcionarios venezolanos en la que múltiples actos de corrupción habrían sido ejecutados haciendo uso de la estructura corporativa conformada por PDVSA y empresas subsidiarias.

Como resulta más que evidente, y completamente sensato, más allá del caso específico que estamos analizando, para cualquier empresa que posea algún activo tóxico o cualquier situación que lejos de agregarle valor por el contrario ocasione su envilecimiento habrá de desprenderse de él de la manera más súbita que pueda, ya que al igual que el juego de la papa/patata caliente, no puede darse el lujo de quemarse si es posible que lo haga otro, más aún cuando esas quemaduras podrían ser mucho más graves que la propias a la naturaleza del juego y que puedan de alguna manera estimarse para así evaluar los riegos a tomar.

En el caso de las operaciones en Venezuela la papa/patata no solo elevó su temperatura a niveles que no todos los jugadores pueden soportar, sino que ya casi no existen jugadores en la ronda que esté dispuestos a asumir tal riesgo de quemarse, o por lo menos jugadores genuinos, por ello que no sería de extrañar la aparición en escena de otros jugadores no tradicionales, tal vez no para continuarlo sino para asumir las quemaduras y su eventual recuperación.

Se dijo que sería no solo difícil sino hasta irresponsable formular una opinión sin contar con ejemplares de los actos jurídicos que dieran origen a las relaciones entre los jugadores, entendiendo que entre ellos no solo estaría Rosneft, el “estado venezolano”, PDVSA y algunas otras compañías para las operaciones relacionadas con la actividad petrolera y que entendemos también se extendió a la gasífera, pero simplemente no se cuentan con ellas, pero lo que si deberá hacerse -o al menos yo haría así-, al momento de ese necesario análisis de este juego de la papa/patata caliente petrolera es no desatender algunos importantes aspectos como que el expresamente prohíbe el texto constitucional que otros estados tengan participación directa en derechos y propiedades en el país distintos a aquellos para las funciones diplomáticas y consulares –se ha escuchado que directamente Rusia asumiría la operación, no consta de manera clara en que consiste esa “venta de activos”-; o como a diferencia de otro tipo de actividades dada la naturaleza de las relacionadas con el sector petrolero, su régimen jurídico no permite la libre cesión y enajenación de activos o subrogación en la relación contractual, pudiendo estar ante vicios que conlleven más allá de la nulidad de cualquier negocio jurídico, la responsabilidad por daños causados, y más importante aún, evaluar si el atender a esta cesión o renuncia de la operación, no significaría partir de la premisa que se está ante relaciones jurídicas válidas, ya que como tema prioritario ha de analizarse si de realmente son tales operaciones que pretender abandonar Rosneft fueron válidamente suscritas ya que para ello debían contar con la aprobación del poder legislativo, por lo que centrarse a evaluar una situación producto de una vía de hecho como si de alguna manera tuviese antecedentes de validez, podría distraer la atención, más en momentos de corinavirus, de temas con igual y mayor importancia, además de aceptar entrar en el juego de la papa caliente y salir quemados.

Son muchos los aspectos que deben tomare en cuenta al elaborar un examen verdaderamente exhaustivo del tema más allá de la simple opinión aquí expresada y en muchos otros lugares . Mientras tanto, si bien la patata está bastante caliente, eso no significa que no pueda calentarse más. Estemos atentos de la próxima ronda.

Rosneft dice que deja operaciones en Venezuela y vende sus activos ¿puede simplemente deshacerse de esa papa caliente de esa manera? Aquí un intento de acercamiento al tema. Pero también pudiera haber otra lectura. Que todo eso de la supuesta salida del juego y venta de activos sea sólo a los fines de depurar los balances frente a los genuinos jugadores, ya que en fin que falta haría jugar con reglas si puedes hacerlo igual por la vía de los hechos que en definitiva da lo que muchos aspiran, dinero sin control alguno que permita la subsistencia del plan, algo así como mentenerse operando en las sombras en modo incógnito.  Valdría la pena analizar un poco más.