La vulnerabilidad del derecho a la alimentación en el mundo y su consecuencia frente al covid-19

por | Jun 10, 2020 | AMJC

Introducción: Todos los seres humanos tenemos derecho a la alimentación, es un derecho fundamental que en teoría no debería ser vulnerado en lo más mínimo. Sin embargo, en la práctica no es así, puesto que millones de personas en el mundo entero no tienen seguridad alimentaria, sufren de hambruna o en el peor de los casos mueren de hambre. Actualmente el mundo se vió golpeado por un nuevo virus de fácil contagio de humano a humano -Covid-19- catalogado como Pandemia a principios del mes de marzo del presente año por la Organización Mundial de la Salud, es por ello que ahora la situación se agrava a nivel mundial, ya que los confinamientos de millones de personas, la paralización de gran parte de la economía, la incertidumbre del mañana, la desinformación, y el vivir del día a día, hacen que sea cuesta arriba la seguridad alimentaria, sin importar el país que sea, rico o pobre, todos están pasando por el mismo grave problema frente al Covid-19. Asimismo, hay paises que padecen crisis graves antes de la llegada de la pandemia, como es el caso de Venezuela, que tiene todos sus sistemas colapsados y la pobreza cada día es mayor, en donde la mayoría de sus habitantes tienen que idearse un plan para satisfacder sus necesidades alimentarias, y en donde cumplir con el confinamiento es imposible, porque tienen que llevar algo de comer diariamente a sus casas.

El Artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala en su primer aparte lo siguiente: “Toda persona

tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la

 alimentación…”

En el mundo millones de personas no tienen como alimentarse a diario, un derecho humano tan importante y vital como la alimentación es vulnerado. Hablar sobre éste problema mundial es muy complejo, pero abordaremos el tema puntual actual frente a la pandemia causada por el Covid-19, la cual fue declarada en marzo del presente año y que tiene a cientos de paises paralizados, agravando aún más la situación de hambruna e inseguridad alimentaria en Venezuela y el resto del mundo.

Es importante señalar que existe una diferencia entre hambruna e inseguridad alimentaria, refiriéndose la segunda al acceso limitado a los alimentos, sin saber su duración, calidad, cantidad o carga energética que necesitan, ocasionando una malnutrición; en cambio, la hambruna es una sensación física dolorosa causada por la falta de nutrientes y energía necesaria para el cuerpo humano.

Es por ello que esta inseguridad alimentaria puede llegar a causar graves problemas de salud como lo es la hambruna, alarmando a todas las organizaciones de salud en el mundo por su gravedad, ya que son cada vez más personas con este problema, dejando en evidencia su vulnerabildad ante la presencia del covid-19, tanto por la salud como por la obtención de los alimentos, lo cual puede llegar a causar la muerte.

Una treintena de paises aproximadamente tienen conflictos, en el que el problema de la hambruna es grave, entre ellos se encuentra el caso de Venezuela, en donde la situación es delicada cada día que pasa, ya que la crisis está presente antes de la llegada del Covid-19, un país en donde todos los sectores han colapsado y la pandemia es un golpe fuerte para la mayoría de la población, en que su vida y la de sus familiares depende de un salario para al menos conseguir escasos alimentos para sus hogares o su sobrevivencia. Un país en el que no existe el nivel de ahorro, porque su economía no lo permite, un país en el que se vive del día a día y es por ello que la cuarentena debido a la pandemia hace que la vida de millones de venezolanos esté en peligro.

Venezuela, un pais rico en petróleo está atravesando por su mayor crisis con respecto a la gasolina, un factor que empeora la distribución de alimentos en todo el país, como también la nueva regulación de precios que tendrá como consecuencia la escasez de productos, la reventa a precios que los venezolanos no podrán pagar, y por ello aumentará el porcentaje de crisis e inseguridad alimentaria en el país, no solo por el Covid-19, sino por problemas politicos y de poder que afecta al ciudadano venezolano.

Es claro que ante la situación de la pandemia, el hambre y la inseguridad alimentaria han aumentado en niveles alarmantes, y no solo en sectores con escasos recursos, sino personas de clase media están siendo afectadas. Un reportaje de la BBC News Mundo del 01 de mayo en Miami deja a la luz pública esta grave situación, y es que el impacto del Covid-19 en Estados Unidos, un pais que presume ser el más próspero del planeta, tiene a millones pasando hambre. Actualmente esta potencia es el epicentro de la pandemia con más de un millón de contagios, y las largas colas en carro para recibir comida en los bancos de alimentos es un ejemplo de ello, en donde personas de clase media que jamás se imaginaron pasar por ésta situación, están solicitando ayuda para tener algo que llevar para comer en sus hogares.

Según en un informe publicado en Provea el día primero de mayo, Arif Husain, el economista del Programa Mundial de Alimentos señala: “La (sic) COVID-19 es potencialmente catastrófica para millones de personas cuyas vidas ya penden de un hilo. Supone un golpe para millones de personas más que solo pueden comer si ganan un salario. Los confinamientos y la recesión económica mundial ya han diezmado sus ahorros. Solo se necesita un shock más, como la (sic) COVID-19, para llevarlos al límite. Debemos actuar colectivamente ahora para mitigar el impacto de esta catástrofe mundial”.

Ahora bien, como podemos observar el problema de la alimentación es tan grave que la ONU el veintiuno de abril señaló que estamos a punto de presenciar una pandemia alimentaria, desencadenando hambrunas sin control a escalas bíblicas en pocos meses si no se toman las previsiones necesarias para poder controlarla.

Entonces, no sólo estaríamos en presencia de una pandemia por el Covid-19, sino que además se agravaría la situación con una pandemia alimentaria, que si vemos sería riesgoso para el mundo, porque las personas que padecen de hambruna no tendrán un estado de salud adecuado para sobrevivir al virus, por lo que aumentarían las cifras de muerte no solo por el propio Covid-19, sino por hambruna también, siendo un grave problema además de peligro para el mundo entero.

Sin embargo, la alerta de una posible pandemia por alimentación fue dada antes de la presencia del Covid-19, alertada por el Director General del Programa Mundial de Alimentos, David Beasly, en el que señaló que el “mundo estaría en presencia de la peor crisis humanitaria desde de la Segunda Guerra Mundial en el 2020”.

Actualmente hay mas de tres millones de contagios en el mundo y la cifra de muertes oscila las doscientas cincuenta mil víctimas, según conteo de la Universidad Johns Hopkins, y con la crisis alimentaria estas cifras subirían aún más sin poder controlarlas. Los gobiernos temen que volver a las actividades cotidianas genere un nuevo aumento en la propagación del virus, pero si no se normalizan las actividades millones de personas que se alimentan gracias a su trabajo diario no tendrán para comprar sus alimentos y la hambruna aumentará considerablemente, pudiendo elevar el número de personas que padecen de hambre a doscientos sesenta y cinco millones en este momento.

Otro problema que agrava más la situación frente al Covid-19, es el cierre de las escuelas tanto públicas como privadas, según informe del Programa Mundial de Alimentos (ONU) publicado el veintisiete de abril y la UNICEF, más de trescientos setenta millones de niños están en peligro, ya que debido a los cierres de las escuelas han dejado de recibir sus alimentos, siendo para la mayoría de ellos la única comida que reciben en el día, obligándolos a pasar hambre y por consecuencia enfermarse y ser más vulnerables al contagio del Covid-19 de forma grave. Ya estaríamos hablando de dos problemas sumergidos en uno -Covid-19-, es decir, los niños a causa de esta pandemia no pueden ir a la escuela a recibir su educación que además es un derecho, sino que también estarían dejando de alimentarse, por esta razón los gobiernos deben actuar de inmediato para que después no sea demasiado tarde.

Los gobiernos deben apoyar los medios de producción de pequeños y medianos productores de alimentos, para mejorar los sistemas de producción alimentaria y a su vez aumentar la sostenibilidad de todos los recursos que son fundamentales para poder alcanzar el objetivo que la Organización de las Naciones Unidas ofrece sobre el desarrollo sostenible, buscando un mundo sin hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición, pero la realidad es otra, y se debe intentar buscar disminuir el hambre para no tener mayores problemas humanitarios en el mundo.

Claro está que ante este gran problema de la pandemia tanto del Covid-19 como la crisis alimentaria en el mundo, los gobiernos tienen que estar más unidos y colaborar entre si para no vulnerar el derecho a la alimentación de los ciudadanos del mundo más de lo que está vulnerado, para poder controlar las cifras y esto no se convierta en un problema mayor a corto plazo.

“Si tienes salud, probablemente serás feliz, y si tienes salud y felicidad, tienes la riqueza que necesitas, incluso si no es lo único que deseas.”

Elbert Hubbard