REFLEXIONES SOBRE LA GRIPE ESPAÑOLA Y EL COVID19 EN VENEZUELA

por | Jun 10, 2020 | AMJC

La Libertad de Tránsito en un intervalo de 100 años entre el totalitarismo gomecista y el desorden madurista

“La publicación de opiniones personales alusivas al diagnóstico y tratamiento de la actual epidemia se prestan a llevar al ánimo del público confusiones perjudiciales y la Academia de Medicina vería con agrado que los autores las reservaran para cuando haya terminado la epidemia”.

Academia Nacional de Medicina de Venezuela (1918)

  1. Prolegómeno

Antes de hacer cualquier señalamiento respecto a la materia debo reconocer la dificultad que revistió para mí la redacción del presente paper, por tanto, ante la incapacidad de hacer un análisis más profundo sobre este tema le he dado el carácter de simples reflexiones. La razón de lo anterior ha sido la incapacidad de acceder físicamente a mi biblioteca personal que se encuentra en mi oficina, pues en plena situación de implacable cuarentena en Venezuela a inicios de mayo de 2020 ello no ha sido posible, y mucho menos ha sido factible acceder a una biblioteca pública, situación que por tanto no me ha permitido hacer un esfuerzo superior de investigación académica.

Espero lo anterior sea comprensible, sin embargo, un lector indolente podría juzgar que con la actual tecnología y la posibilidad de tener libros digitales no debería tornarse en mayor dificultad para mí esta lejanía, sin embargo a esto debo añadir que al ser la historia legal mi objeto de estudio y encontrarse tan poco material venezolano digitalizado respecto al tema que abordo en estas reflexiones, estimo que se hará para él más entendible por qué las presentes líneas no pasen más allá de simples cavilaciones, al contar para su redacción con pocos libros que tengo en casa de materias más generales, poco material que he podido recabar en digital, así como las pocas páginas confiables en que pude citar artículos y noticias relativas.

Una vez establecidos los párrafos anteriores que pretenden ser una disculpa al lector especializado, que se propone conseguir más información de un tema tan interesante en este trabajo, ahora sí entraré de lleno en el tema en cuestión.

Venezuela es clara demostración del fenómeno de continuidad y ruptura existente en la historia[1], modo de análisis que nos ha hecho apartar de los determinismos positivistas y marxistas llevándonos a entender que la historia “no se repite” o “no está determinada”, sino que al contrario los hechos históricos se suceden consecutivamente respondiendo a toda serie de estímulos, los cuales al ser analizados y por tanto, amalgamados conforme a un criterio se constituyen en procesos históricos en la medida en que se desempeña en ellos una continuidad de factores que los hacen formar parte de un todo, hasta que sobreviene un hecho o conjunto de hechos que rompen con dicha continuidad y se abre otra línea continua de hechos produciendo un proceso histórico diferente. Esta circunstancia no determina en lo absoluto que estas continuidades deban ser buenas o malas, o que aquellas líneas de continuidad que las suplanten sean mejores o peores, al contrario cada una de ellas se limitan a solo ser, y precisamente este irremediable sentido óntico es lo que nos ha hecho tomar con más seriedad el estudio de la historia legal a fin de llevar la lección aprendida y poder tener la esperanza de realizar conductas que sean más beneficiosas al ser humano respecto a las instituciones jurídicas. Es decir, toda historia y por tanto, la historia legal se encarga de dar lecciones y los países cuyas sociedades no se sientan con esmero a aprenderlas probablemente se verán inmersos en líneas de continuidades nada agradables para sus ciudadanos.

Desde que Venezuela a partir de 1830 constituyó lo que Gil Fortoul llamó la Cuarta República[2], que de algún modo nos trajo un orden institucional hasta que a partir del año 1847 se vio presa de autoritarismos y totalitarismos de diversas clases, de Monagas a Crespo, fueron muchos los déspotas que se sentaron en el lugar presidencial a imponer su voluntad, a la usanza de Monagas señalando que “la Constitución es un librito que sirve para todo”[3] y justificando en virtud de ello sus desmanes autoritarios. El año de 1908 recibió la noticia del golpe de Estado de Juan Vicente Gómez a su compadre Cipriano Castro y la consiguiente instauración de un régimen totalitario que iba a acabarse con la muerte del “César”[4] Juan Vicente Gómez en 1935. Durante este período de 27 años, iba a llegar a Venezuela la terrible Gripe Española de 1918 ocasionando una mortandad inusitada en una población acostumbrada a diferentes tipos de enfermedades endémicas y epidémicas que nunca se habían comportado con tal agresividad. En este contexto Gómez optó por buscar a los hombres más capaces de su tiempo y conformar la “Junta de Socorro”, teniendo como consecuencia que en solo un año se daba por terminada la pandemia y Venezuela volvía a su vida con la mayor normalidad posible.

Luego de la muerte de Gómez, Venezuela emprendió nuevos destinos hacia una república con cada vez mayores libertades que terminó convirtiéndose en la llamada “República Liberal Democrática»[5], que salvo la mancha del periodo perejimenista constituyó cuarenta años de democracia representativa perdurable a raíz del Pacto de Punto Fijo de 1958. Sin embargo, diferentes tensiones políticas de grupos afectos a la izquierda más dogmática —los cuales de ningún modo pueden ser objeto de estas líneas pues exceden con creces su objetivo— establecieron a Hugo Chávez Frías en el poder en el año 1998 y se rompió con la línea de continuidad democrática para iniciarse una nueva línea de continuidad pero esta vez de autoritarismo, que terminó por entronizar a Maduro en el poder a partir del año 2013, quien se ha demostrado tanto en su decir como en su hacer, más radical que el propio Chávez, lo cual ya es bastante decir. Este fenómeno llamado chavismo en poco más de dos décadas ha depauperado cada una de las instituciones políticas, sociales y económicas del país, sometiendo a Venezuela a que en el año 2020 se encuentre con una economía asolada, víctima de una gran diáspora, sin libertades ni garantías públicas y con un sistema sanitario incapaz. Precisamente en este clima apocalíptico venezolano es cuando en el año 2020 una nueva pandemia llega al país.

Una vez delimitado el contexto histórico y evitando de este modo los anacronismos, en las siguientes líneas se establecerán diferentes reflexiones comparativas sobre lo que fueron las políticas de Gómez frente la Gripe Española de 1919 en comparación a las de Maduro de 2020, en particular lo relativo a la Libertad de Tránsito.

  1. Enfoques frente a la Gripe Española y el COVID19 en Venezuela: Gómez y Maduro

Gómez

Juan Vicente Gómez se había vuelto el amo y señor del poder en Venezuela a partir del año 1908. Luego de unos primeros años en los cuales parecía que podía ser contenido e incluso una suerte de élite creyó poder manejarle y hacerle menos nocivo que Cipriano Castro, Gómez se reveló como el autócrata más totalitario de la historia de Venezuela —hasta los momentos— y estableció un sistema de control y represión tal, que no había cosa que pasara en Venezuela de la cual él no tuviera conocimiento. Amén de lo anterior, Gómez como ningún otro caudillo antes se vio lleno de grandes cantidades de capital en virtud de la naciente industria petrolera y sobre todo a partir del año 1914 podemos su posición como jefe del gran país petrolero se hizo definitivamente inexpugnable.

Siendo así, en una nación en la cual prácticamente estaba todo por hacer, van a representar para Gómez puntos de relevancia la unificación del territorio de la república, la consolidación del sistema económico, la creación de unas verdaderas fuerzas armadas institucionalizadas, así como el apoyo —siempre y cuando no se le opusieran— el establecimiento de las academias nacionales. No obstante estas luces, materias como la sanidad y la educación nunca figuraron entre las metas de Gómez, lo cual se vió reflejado en la cantidad de enfermedades endémicas y epidémicas existentes, poca tasa de alfabetización y matrícula en todos los niveles de -educación, sin contar los largos años que mantuvo cerrada la universidad.

Es en este contexto cuando a finales del año 1918 se registró el primer caso de gripe española en un soldado en La Guaira. Al final del día ya eran 40 los soldados infectados y al día siguiente el número llegó al menos a 500. De este modo, comenzaron a diagnosticarse casos en Caracas y a finales de octubre en Carabobo, Cojedes, Falcón, Bolívar, Zulia, Mérida, Trujillo, Táchira y Apure, entre otros[6].

Por ello, la decisión de Gómez fue instalar una Junta de Socorro Central en Caracas, presidida por el Dr. Luis Razetti, y conformada por representantes de parroquias y estados, con el fin de coordinar las medidas sanitarias para el control de la epidemia. Caracas entró en cuarentena, se habilitaron hospitales en casas, se suspendieron actividades escolares y misas, se cerraron teatros y prohibieron actos públicos y fiestas[7].

Siendo que el Doctor Luis Razetti era no solo el presidente de la Junta de Socorro Central de Caracas sino que era el Secretario Perpetuo de la Academia de Medicina, esta última dictó una serie de recomendaciones que fueron las que se establecieron asimismo por la Junta en cuestión, las cuales fueron:

“Primero: la enfermedad que actualmente reina en esta ciudad, capital de la república, bajo la forma de una gran pandemia, es la grippe, o influenza y no otra cosa.

Segundo: esta enfermedad se ha presentado en todas sus formas clínicas, clásicas, desde la rudimentaria que apenas dura tres días y pasa sin ningún inconveniente hasta la más grave de las complicaciones toráxicas de la gripe: la pulmonía doble, caso siempre mortal.

Tercero: como la gripe es una enfermedad proteiforme, no es posible establecer un mismo tratamiento para todos los casos. Corresponde al médico establecer el plan que juzgue mejor a cada enfermo.

Las presentes indicaciones no van pues dirigidas a coactar la libertad de que goza el médico para tratar a su cliente según el sistema que considere más conveniente al rápido restablecimiento de la salud del enfermo.

Cuarto: el tratamiento inicial de la enfermedad en sus grandes lineamientos consiste en purgantes oleosos o salinos para tener el vientre libre, sudoríficos para mantener la sudación en actividad, antitérmicos: tiramidón, fenacetina, sales de quinina con o sin cafeína cuando la acción purgante y sudorífica no basta para moderar la fiebre.

Quinto: la alimentación debe estar constituida por atoles claros con o sin leche, aguas de arroz o cebada, limonadas y tizanas abundantes, etc, etc. Y más tarde leches y caldos.

Sexto: Si la intolerancia del estómago no permite el empleo de drogas por la boca se ocurrirá a los lavados purgantes al mismo tiempo que se procurará calmar el estómago con la poción de rivario, hielo, champaña helada, etc.

Séptimo: la pulmonía gripal debe tratarse con compresas frías alrededor del tórax, ventosas secas, pociones amoniacales con digital, cafeína, espartuina, etc, etc, los absesos de fijación y los metales culoidales; y contra la astenia se empleará: alcohol, champaña, café, te, kola, aceite alcanforado, estricuina, acetato de amoníaco, &&.

Los antimoniacales se usarán muy parcamente; la sangría general está formalmente contraindicada por la adinamia.

Octavo: las demás complicaciones de la enfermedad se tratarán por los medios ordinarios de la terapeútica racional y según las condiciones especiales del enfermo, que el médico apreciará en cada caso.

Noveno: como la gripe es una enfermedad esencialmente asténica, debe evitarse todo cuanto tienda a rebajar la vitalidad del organismo, como la dieta rigurosa, los antitérmicos en exceso, la expoliación intestinal excesiva, la sangría general depletiva, etc, etc, y por la misma razón deben usarse desde el principio los tónicos y estimulantes generales y los especiales del corazón.

La publicación de opiniones personales alusivas al diagnóstico y tratamiento de la actual epidemia se prestan a llevar al ánimo del público confusiones perjudiciales y la Academia de Medicina vería con agrado que los autores las reservaran para cuando haya terminado la epidemia”.

Es decir, conforme se observa se dieron claras indicaciones médicas y salvo prohibir actividades no necesarias, el régimen totalitario de Gómez no prohibió la Libertad de Tránsito, de industria y en general de las actividades, su labor se preocupó fundamentalmente por curar a los enfermos y mantener al país funcionando en la medida de lo posible.

De este modo, a pesar que se habla que probablemente en Venezuela en un lapso poco menor de un año por la gripe española, hayan podido fallecer 80.000 personas, aun cuando solo se llegaron a contabilizar más de 25.000, lo cual igualmente es un número elevadísimo, toda vez que era equivalente a no menos del 1% de la población de la época, y entre ellos se contó Alí Gómez, hijo del dictador, Gómez el tirano al cual se le tachaba de inculto, estando rodeado de gente capacitada tomó las medidas más razonables y a pesar de su conocido irrespeto por las libertades personales no pretendió encerrar a la población contrariando la Libertad de Tránsito, al contrario, la normalidad se mantuvo en la medida de lo posible.

Es decir, conforme a lo preceptuado por la élite intelectual de la Venezuela de ese entonces, entre ellos José Gregorio Hernández[8], Gómez armó un equipo con los mejores profesionales no coartó libertades fundamentales producto de la pandemia y se logró su erradicación.

Maduro

La discusión sobre la legitimidad en la presidencia de la república de Nicolás Maduro Moros es un tema que excede con creces el objetivo de estas reflexiones, sin embargo, es un hecho que su legitimidad tanto de origen como la pérdida de la misma —si es que alguna vez la tuvo—, ha sido constantemente puesta en tela de juicio. Al respecto en otros papers e incluso medios de comunicación hemos opinado como Maduro carece de legitimidad, por no ir más atrás al menos desde octubre del año 2018, cuando no realizó elecciones presidenciales válidas y desde ese entonces se ha entronizado en el poder ejecutivo, razón por la cual el Presidente de la Asamblea Nacional Juan Guaidó se juramentó como presidente encargado de la república, cargo que no ha podido ejercer por la violencia que ha desplegado Maduro contra todo intento institucional de cesarle en el cargo, bien sea a través del uso de sus grupos armados de choque o a través de las írritas decisiones del Tribunal Supremo de Justicia que maneja a su antojo y por tanto la situación de crisis institucional y política en Venezuela es de particular magnitud.

No obstante lo anterior, Maduro es el que está ejerciendo, legítimamente o no, las funciones de gobierno y por tanto, es el responsable materialmente de las políticas públicas que se desarrollen para intentar atacar la pandemia que precisamente llegó a Venezuela en el año 2020, en medio de una situación de colapso político, económico y social, que dada su notoriedad no es necesario explicar en mayor medida.

Así, cuando a finales del año 2019 surgió la preocupación en el mundo por el COVID19, Maduro le restó importancia y aseguró que era un arma biológica de Estados Unidos contra China, sin embargo, en los primeros meses del año 2020 constituyó una Comisión para estudiar el COVID19 presidida por su vicepresidenta, la abogada Delcy Rodríguez[9], quien constantemente se ha negado a escuchar a la Academia Nacional de Medicina, así como al gremio de médicos venezolanos[10], los cuales desde el principio se han encargado de señalar la peligrosidad del COVID19, así como que el inexistente sistema sanitario venezolano no está en las condiciones ni de realizar las pruebas de la enfermedad (pues no existen las suficientes en el país para hacer un despistaje masivo) como tampoco está en la posibilidad de atender a los enfermos. A tal nivel que Maduro en sus primeras declaraciones sobre tomar medidas en contra del COVID19 utilizó como expresión de autoridad la del obscuro personaje Sirio Quintero[11], quien aseguraba tener la cura para la enfermedad. Individuo turbio que ni siquiera tiene estudios formales de medicina y ha tenido fama exclusivamente por señalar la tesis del cáncer inoculado al fallecido Chávez.

De este modo, en un clima de profunda incertidumbre a inicios del mes de marzo de 2020, luego de las primeras medidas como la suspensión de actividades escolares y torneos deportivos, Maduro decretó la cuarentena en todo el país. Sí, en un país con crisis política, económica y social, fue decretada una cuarentena que a inicios del mes de mayo cuando escribimos estas líneas no ha sido levantada aún. La manera de aplicarla ha sido vulnerando fundamentalmente la Libertad de Tránsito, Libertad de Industria, recogidas en la Constitución de 1999, al cerrar accesos de las vías estadales, así como manteniendo calles clausuradas arbitrariamente en las diferentes ciudades del país, todo ello con una crisis de escasez de gasolina en el país con mayores reservas petroleras del mundo. De este modo, poco más es lo que se puede señalar sobre Maduro y el COVID19 pues son hechos que se están desarrollando, aún cuando es claro el carácter retrógrado a nivel institucional y jurídico de sus medidas, toda vez que según criterios poco acertados ha impuesto un cese de libertades que atenta contra la población más que el propio COVID19, todo ello en virtud de un Estado de Excepción más que cuestionable.

  1. Conclusiones

Nunca hemos sido aficionados a conclusiones largas, al contrario creemos que una vez demostrado en el desarrollo de la investigación la conclusión corresponde al lector, por tanto, nos limitaremos a centrar nuestras ideas principales de seguidas.

En las líneas anteriores hemos pretendido realizar meras reflexiones acerca de cómo en un periodo de poco más de cien años en Venezuela dos autoritarismos se han tenido que enfrentar a una pandemia. Así, pretendemos que el contexto que hemos realizado sirva para demostrar que mientras Gómez enfrentó a la gripe española a través de su asociación con las principales mentes del país, así como siempre se demostró su diáfana intención de acabar con la peste, lo que conllevó a que en aproximadamente un año Gómez pudiera acabar con una de las epidemias más peligrosas en la historia de la humanidad, que se llevó a no menos del 1% de la población venezolana y en el mundo mató a millones de seres humanos; todo ello lo hizo sin necesidad de acabar en principio con la libertad de tránsito ni libertades fundamentales (las cuales sufrieron muchas vulneraciones durante su régimen pero no producto de la gripe española) y solo optó por ralentizar algunas actividades productivas del país cuando fue estrictamente necesario.

Por su parte, en lo que ha sido hasta ahora el inicio del trato de Maduro con el COVID19 se ha demostrado que en lugar de buscar a los individuos más capaces y calificados en la medicina de nuestra nación, al contrario ha tomado opiniones de personas que ni siquiera son médicos, y cuando su tasa de mortalidad ni siquiera se acerca remotamente —según sus propios datos— al centenar de personas en un país de al menos 22.000.000 de habitantes, Maduro se ha encargado de vulnerar la Libertad de Tránsito así como diferentes tipos de derechos y garantías previstos en el texto constitucional de 1999 del cual señala siempre erigirse como principal defensor, manteniendo al pueblo sufriendo en un país colapsado, en una cuarentena que solo parece beneficiarle a él mismo para consolidar omnímodamente su autoritarismo.

  1. Bibliografía
  2. Carrera, G. (2016). Continuidad y ruptura en la historia contemporánea de Venezuela. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt.
  3. Gil Fortoul, J. (1964) Historia Constitucional de Venezuela. Quinta Edición. Tomo Primero. Caracas: Ediciones Sales.
  4. Vallenilla-Lanz, L. (1991). Cesarismo Democrático y otros textos. Caracas: Biblioteca Ayacucho.
  5. Consalvi, S. (2010). La Revolución de Octubre 1945-1948. La Primera República Liberal Democrática. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt.
  6. PRODAVINCI. La Gripe Española de 1918. https://prodavinci.com/la-pandemia-de-gripe-espanola-de-1918/ (acceso: mayo, 2020)
  7. Dupla, F. (2018). Se llamaba José Gregorio Hernández. Caracas: Colección Ediciones Especiales.
  8. EL NACIONAL. Delcy Rodríguez manejará crisis del coronavirus en Venezuela. https://www.elnacional.com/venezuela/delcy-rodriguez-gestionara-crisis-del-coronavirus-en venezuela/ (acceso: mayo, 2020)
  9. DIARIO DE CUBA. Mentiras, medias verdades y mensajes engañosos en el discurso chavista sobre el coronavirus. https://diariodecuba.com/internacional/1586712809_16114.html (acceso: mayo, 2020)
  10. ADV CUBA. Nicolás Maduro sabe cómo prevenir el COVID-19, pero Twitter lo censuró. https://adncuba.com/actualidad-internacional/venezuela/nicolas-maduro-sabe-como-prevenir-el-covid-19-pero-twitter-lo (acceso: mayo, 2020)

[1] Carrera, G. (2016). Continuidad y ruptura en la historia contemporánea de Venezuela. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt.

[2] Gil Fortoul, J. (1964) Historia Constitucional de Venezuela. Quinta Edición. Tomo Primero. Caracas: Ediciones Sales.

[3] Gil Fortoul, J. (1964) Ídem.

[4] Vallenilla-Lanz, L. (1991). Cesarismo Democrático y otros textos. Caracas: Biblioteca Ayacucho.

[5] Consalvi, S. (2010). La Revolución de Octubre 1945-1948. La Primera República Liberal Democrática. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt.

[6] PRODAVINCI. La Gripe Española de 1918. https://prodavinci.com/la-pandemia-de-gripe-espanola-de-1918/ (acceso: mayo, 2020)

[7] Ídem.

[8] Dupla, F. (2018). Se llamaba José Gregorio Hernández. Caracas: Colección Ediciones Especiales.

[9] EL NACIONAL. Delcy Rodríguez manejará crisis del coronavirus en Venezuela. https://www.elnacional.com/venezuela/delcy-rodriguez-gestionara-crisis-del-coronavirus-en venezuela/ (acceso: mayo, 2020)

[10] DIARIO DE CUBA. Mentiras, medias verdades y mensajes engañosos en el discurso chavista sobre el coronavirus. https://diariodecuba.com/internacional/1586712809_16114.html (acceso: mayo, 2020)

[11] ADV CUBA. Nicolás Maduro sabe cómo prevenir el COVID-19, pero Twitter lo censuró. https://adncuba.com/actualidad-internacional/venezuela/nicolas-maduro-sabe-como-prevenir-el-covid-19-pero-twitter-lo (acceso: mayo, 2020)