Nicolás de Maquiavelo un florentino que sin duda alguna ha influido en la política mundial – para bien o para mal – parece haber logrado lo que la humanidad siempre ha añorado la eternidad, pero en el caso de Maquiavelo esa perpetuidad se da en el campo de las ideas.

Maquiavelo en su mayor obra se le otorga la autoría de la frase “el fin justifica los medios” cosa que al menos en El príncipe no aparece expresamente ni en ninguno de sus otros libros, sin embargo podemos decir que de sus pensamientos se infiere, ser temido es mejor que ser amado, entre otras frases lo han convertido en un filósofo para algunos admirado y para otros odiado.

Un Maquiavelo 2.0

Pero como ya adelanté el florentino ha trascendido a su época, tanto que los postulados de sus obras son aplicados en ambientes digitales; pero para entender mejor este planteamiento de un Maquiavelo 2.0 es necesario aclarar que hace la tecnología en las relaciones humanas; pues es el caso que en los “ambientes digitales” sorprendentemente la conducta humana se asemeja mucho a lo que ocurre en la realidad tangible, por lo que podemos decir que las redes sociales, el comercio electrónico, los servicios de televisión por streaming recrean lo que ocurre en el mundo real en cuanto las relaciones humanas se trata; evidentemente con las particularidades que pueden brindar las plataformas de tecnologías.

Entonces si las relaciones humanas en la era digital  son en esencia muy similares a las tradicionales, tecnologías como la Big Data, el Internet de las Cosas (IoT) y las redes sociales se pueden convertir en instrumentos para optimizar los principios maquiavleicos – para el bien o para el mal –, casos como el reconocimiento facial en China y la pretensión de ese mismo estado de implementar el crédito social son ejemplos de cómo es mejor ser temido que amado, el caso de las elecciones en las cuales resultó ganador Donald Trump constituyen otro ejemplo de cómo las redes sociales y sus algoritmos pueden ser usados para aplicar al Maquiavleo 2.0 Y ustedes que opinan ¿las tecnologías no favorecen o son un instrumento maquivelico del poder?