Por: RICARDO GUERRERO BUSTAMANTE*

Venezuela sufre una crisis humanitaria causada por la Política Publica del Socialismo del Siglo XXI, que ha generado una migración sin precedentes históricos. A continuación, se revisará brevemente (a groso modo), uno de los impactos causados en la forma de integrarse socialmente en Venezuela y la problemática, que se presenta de que personas sin preparación (incapaces), asuman roles que no les corresponden.

 

Para entrar en materia, recordar que se tiende a pensar que la migración impacta (positiva o negativamente) solo a los países destino y que el mayor impacto en Venezuela, es el duelo que crea en cada familia (un efecto privado). Pero, si se analiza en el espectro general del país, es inocultable que el fenómeno migratorio, causa grandes impactos sociales en muchas otras areas.

 

Al efecto, impacta el Orden Social de la «República», entendido éste, como: » _la forma en que una sociedad distribuye los roles de las personas que la conforman y que garantizan su funcionamiento eficiente_» (anonimo).
En tal sentido, la migración actual ha trastocado la vida cotidiana, pues ha dejado vacíos que no son fácilmente llenados por otros. Asi por ejemplo, una gran cantidad de personas con edad productiva (de entre 17 y 34 años), que acá asumían -o complementaban- roles activos y dinámicos (bien como apoyo o bien como directivo) para resolver problemas comunes en grupos sociales (tales como: partidos políticos, asociaciones civiles, Ongs, deportivas, cargos públicos, juntas de condominios, entre otros), ya sencillamente, no están.
Con tal ausencia poblacional, disminuye proporcionalmente los valores, la armonía y convivencia (buena o mala) que ellos aportaban; por su parte, la mayoría de personas que queda son gente mayor (agotados, dóciles y manipulables); por otro lado, la poca gente joven y que se preparan -que se quedó-, están atiborrados de ocupaciones, para alcanzar sus metas personales; con la agravante, de que a todos les toca lidiar con los Cortes de luz, ausencia de gas, reduccion fuerte del transporte, entre otros problemas que en gran medida anulan al ciudadano; que indefectiblemente, causa agotamiento en la sociedad.

 

En ese Marco, el autor se pregunta ¿Si el Orden Social no está debilitado?; ya que hoy, muy fácilmente cualquiera se posiciona en espacios (cargos directivos); ante lo cual, existe un tipo de personas que carecen de preparación, y llegan a replicar no solo su modo de vida, sino sus valores (o antivalores); por lo que, en los asuntos comunes que afectan a todos pretenden imponer su voluntad -porque si-, sin criterios lógicos, ni explicaciones, sus afirmaciones son genéricas y abstractas, desprecian el análisis, no siguen las pautas sociales ni la legalidad ni las normas de convivencia, a la Ley le dan la categoría de formalismo ductil a sus intereses, son intolerantes ante la idea diferente, no poseen capacidad de llegar acuerdos y si no se acepta su voluntad, procede «el Grito» y la ofensa al otro, usan el chisme, el engaño y la mentira; es el Orden Social de la rencilla, la «pelea de barrio» llevada a la Urbanización, la regla del dia es la amenaza y la violencia, y quizás del Delito. ¿Sera la fuerza, que violenta a la Razón?.

 

Ante la debilidad del Orden Social, es un momento que le sirve a la gente oportunista para posicionarse y asuman roles de cierta relevancia, no se sabe si es para colaborar (para todos) o si por el contrario, es para beneficiarse del desorden; ese tipo de personas simulan ser colaboradores (intentan obtener apoyos, de los que poco se involucran del grupo social y en esencia, dividirlo a su favor). Dedican su tiempo, a beneficiarse de los bienes comunes del grupo. Cabe la interrogante: ¿Si el contexto del Desorden Social, puede servir de escala inicial para la comisión de delitos?.

Para finalizar, en la búsqueda de la prevencion de esta realidad -dirigido a los venezolanos de bien-, el autor señala la necesidad de sensibilizar sobre esta circunstancia fáctica y a su vez recomienda, que cada ciudadano (en sus grupos sociales), se integre en la diferencia y el respeto, la tolerancia, la educación, los acuerdos comunes, las normas claras; Quizás ésta sea la mejor sustitución de tales vacios y por ende, la mejor contención frente a los oportunistas, evitando que éstos se posicionen en espacios de cierta relevancia. De lo contrario, cada quien vivirá su Pequeño Socialismo del siglo XXI.

 

*Abogado egresado de la ULA; Litigante de Libre ejercicio; Tesista de la Maestria en Derecho Procesal Penal ULA; Locutor certificado ULA y Ministerio de Educación Universitario.