“La Tiranía de los civiles y la pluritiranía”

por | 12/Oct/2017 | Opinión

@diazlawyer24

 

     Cuando hablamos de tiranía, hablamos comúnmente de los actos de carácter despótico realizados por personas en quienes se encuentra concentrado la administración del poder del Estado, y que se hacen de él, para ejecutar actos que representan la voluntad unitaria (o <capricho> en palabras de Seijas) de una persona en sustitución de una voluntad general. Dichos actos no parten de acuerdos de voluntades, ni por el establecimiento de un orden imperativo, nacen del sometimiento, la sumisión, la opresión, la imposición, no existe ley, más que la que dimane de la voluntad del tirano, y en consecuencia, los oprimidos son sometidos para evitar se rebelen ante los actos de voluntad unitaria. Por lo que al hablar de tiranos, históricamente solemos referirnos a los gobernantes del Estado.

 

                Sin embargo, la tiranía debe ser analizada más allá del terror o la barbarie ejecutado por voluntad de los gobernantes, pues un acto tiránico puede devenir de cualquier clase de imposición de la voluntad, incluso, entre individuos o particulares, y es por ello, que debemos comenzar a plantearnos la idea, de la existencia de la tiranía de los civiles, siendo ésta, la ejecución de la voluntad de personas no gobernantes en detrimento de otras, haciéndose acreedoras de un poder de características no Estatal que lo coloca en un grado de superioridad o autoridad frente a los demás, y que dicho poder, no surge de una jerarquización consensuada ni se trata estrictamente de la gobernanza del Estado.

 

                Así, aquella persona o colectivo que somete a un barrio a su voluntad bajo las armas, la delincuencia y el terror es un tirano, aquel privado legítimamente de libertad que se convierte en “pran” de una cárcel, asume el control e impone una autoridad no policial o judicial y conforma una especie de autogobierno carcelario es un tirano, e inclusive, aquella persona que en virtud de su investidura policial o militar se hace acreedor de pagos determinados (“vacuna”) de los mercaderes y comerciantes a cambio de mantener la seguridad en la zona (cuando ello es su deber) es un tirano.

 

                El punto a considerar, es que un acto de tiranía pudiera llegar a transcender todo aquello que atenta contra de los valores fundamentales que dimane de actos relacionados al Estado. Mucha veces se catalogan los actos tiránicos con respecto a los principios morales, y es por ello, que aquellos actos ejecutados despóticamente, que atentan en alguna medida la dimensión física del ser o la dimensión espiritual, no sólo tienen carácter de tiránicos, también de bárbaros, ya que perjudican a lo que consideramos el mínimo respeto a la dignidad humana, a la vida y a la libertad, garantías fundamentales intrínsecas a la persona humana, pero casi siempre, ello se pondera en un plano físico-corporal del ser que sufre el acto tiránico, y desde quienes lo ejecuta, en una dimensión poder-gobernanza.

 

                Empero, aunque todo acto bárbaro, es tiránico, no todo acto tiránico puede ser considerado barbarie, más si, un acto que atenta contra los principios morales. Lo anterior nos hace pensar, que el concepto de tiranía, debe revisarse, no sólo desde la dignidad humana y del poder del gobernante, sino también, desde el ámbito de las personas, pues, puede existir tanto la tiranía de los civiles, anteriormente explicada, como la pluritiranía.

 

                Entonces, ¿Qué es la pluritiranía?, ésta es aquella que se ejerce por una pluralidad de personas, ello, indistintamente que la persona represente o no un poder del Estado, puesto, que el sometimiento de las personas se logra con la práctica de otras formas de poder, pudiendo generarse gobiernos tiránicos ejercidos por personas dentro del propio Estado, incluso, sin que la gobernanza del Estado tenga características autocráticas, dónde éstas personas hacen su voluntad y establecen su propio orden y sistema imperativo, acompañado muchas veces de la criminalidad para lograrlo, sin que en dicha forma de autogobierno verdaderamente afecte, el orden imperativo real establecido en la constitución y leyes, pues las ley de los tiranos, debe obediencia, y para ello se valen de tácticas de dominio y el terror, incluso, de ajusticiamiento y terror psicológico, que se impone incluso, ante la propia autoridad estatal.

 

Nos leemos en la próxima,

 

12/10/2017

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