Leopoldo López y la institución del Asilo

Recientemente se agregó al extraño y agrio cocktail de lo que es hoy la realidad venezolana u nuevo ingrediente, el cual como ya no nos es de sorprender ha elevado el número de discusiones, opiniones y críticas que nos hacen por un momento olvidar en agrio ingrediente anterior, y que durará hasta que uno nuevo venga a robarnos otra vez de manera súbita la atención, como ha ocurrido desde hace más de 20 años que irrumpió en el foros diario la cultura del presentismo d ella mano de la llamada revolución bolivariana y del socialismo del siglo xxi.

Los hechos son muy simples y sencillos, López, en la madrugada del 30 de abril sale de su casa donde estaba cumpliendo sentencia condenatoria y horas después está en el distribuidor de Altamira, unas horas más tarde se encuentra en la Embajada de Chile, y otras luego en la del reino de España. Empiezan la generación de criticas y opiniones, que va a pedir asilo o está asilado, que no , que está es como huésped, que no puede pedirse asilo en la Embajada de España sino que ello debe hacerse es personalmente en territorio español, en fin, como ocurre no menos de 3 hasta decenas de veces por señalan, estamos ante una lluvia de información que no solo no se coordina, sino que resulta hasta contradictoria.

No no corresponde para entender este nuevo episodio de la historia venezolana analizar los elementos específicos del caso López, así como de su detención, proceso y sentencia, o si el mismo guardó las garantías mínimas, lo que esta en entredicho, en este nuevo episodio a pesar que nos referimos a hechos específicos, conversamos sobre la institución del asilo y en especial lo que señala el ordenamiento jurídico español.