¿Por qué desconocer y nunca reconocer?

por | 19/Sep/2017 | Actualidad

La usurpadora pseudo asamblea que pretende abolir la República con un texto soviético, es un tema que causa mucha animosidad en el ámbito político, jurídico y social. Se corren rumores, de que las personas que hoy circunstancialmente llevan la política nacional, pretenden doblarse -¿o más bien arrodillarse?-nuevamente  para no partirse y con ello reconocer la pseudo asamblea sovietica.

 

Es el caso que como ciudadanos no tenemos esa opción -de arrodillarnos-, por el contrario estamos obligados a desconocer todos aquellos actos de fuerza, por los cuales se pretenda la destrucción de la República.

 

Cuando en Venezuela se libró la lucha emancipadora, en la mente, y sobre todo en las acciones de los que lideraron, tanto ideologicamente como militarmente, estaba clara la idea de que el gobierno del Borbón español era ilegítimo, y por tanto el derecho natural era el de revelarse, para autodeterminar como sociedad nuestros destinos, y reafirmar los derechos que por naturaleza nos pertenecen, cómo así lo decía Juan Germán Roscio, en su obra El Triunfo de la Libertad sobre el Despotismo. Si bien existieron venezolanos que decidieron defender la corona, ello no significó o se constituyó, como motivo suficiente para no desconocer al Borbón. A fin de cuentas, así es la libertad, cada quien escoge lo que más cree conveniente para sí.

 

Ahora de vuelta en nuestros tiempos, ¿podemos los venezolanos legítimamente renegar de toda esa lucha que nos dejó un legado republicano? ¡Pues no! Y mucho menos pueden, los que hoy circunstancialmente dirigen -¿Coactivamente y manipulativamente?- la política venezolana por actos de fuerzas -diálogo- abolir la tradición y valores republicanos.

 

¿Y que significa ser República? Que todos, sin excepción, podemos elegir hacer lo que mejor creamos conveniente para nosotros, sin que nadie nos imponga esas decisiones; a esto lo llamamos soberanía individual. Así, de la suma de todas esas soberanías individuales, se forma la soberanía nacional.

 

Por lo tanto, cualquier acto de fuerza o no, que tenga como fin el desconocimiento de la soberanía individual, y por consiguiente de la nacional, no puede ser reconocido legítimamente por ningún actor político, por más votos y cargos que ocupe.

 

En consecuencia, el deber y el derecho, es el de siempre desconocer y nunca reconocer la tiranía, como lo hicieron nuestros antepasados, en las ideas y en los hechos, ya que el reconocimiento de tales atropellos conduce a la negación, renuncia y destrucción de lo que significa ser venezolanos.

 

 

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