Venezuela desde sus primeros pasos republicanos a inicios del siglo XIX vivió azotada por la figura del “caudillo”, estirpe latinoamericana de hombres fuertes que sustentaban sus tropelías en el uso de la fuerza castrense pretendidamente justificada en largas peroratas demagógicas y autoritarias carentes de significado real. Sin embargo, el 23 de enero de 1958 con la huida del caudillo Pérez Jiménez, en Venezuela se inauguró una etapa democrática que se cristalizaría con la celebración del Pacto de Punto Fijo ese mismo año, instrumento político suscrito por los principales partidos civiles que sentó las bases para 40 años de prosperidad democrática; este acuerdo histórico nos puede dar muchas luces a los venezolanos en estos momentos en los cuales nuevamente una tiranía azota al país y nos encontramos en vía de conseguir su final como pueblo, con la esperanza de llegar a una etapa de democracia definitiva.